DE VUELTA A LOS ENTRENOS Y CON LOS OBJETIVOS MAS CLAROS QUE NUNCA

viernes, 5 de julio de 2013

LA MALA SUERTE ME ACOMPAÑA DURANTE LAS VACACIONES, ABRASANDOME EL PIE...

Como es habitual y desde que llevo conviviendo con mi Fascitis,  después de entrenar me suelo poner  entre 10 y 15 minutos de hielo en el pie, cosa me relaja mucho y encima además evita la posible inflamación después del entreno.

Una cosa tan habitual que llevo haciendo desde enero y que no imaginé las consecuencias tan terribles que podían ocasionar.

El lunes después de la derrota de ESPAÑA salí a rodar como una hora para olvidar un poco lo sucedido y a la vez desintoxicar un poco el cuerpo a causa de los excesos, un poco de estiramiento y 10 minutos de hielo, que encontré un poco más frío de lo normal pero no lo di demasiada importancia, el caso que al ponerme de pie me molestaba la planta del pie, hasta el extremo que notaba como ardía y que no me dejaba plantar el pie.

Intente hacer vida normal y me apliqué una pomada que me dieron en la farmacia pero por la tarde era mucho peor, porque ya no podía ni siquiera estar de pie repartiendo el peso entre los dos pies y me fui a urgencias, donde después de explorarme lo primero que hicieron fue cascarme un URBASOL y mandarme una pomada especifica a base de corticoides y antiinflamatorios durante una semana.

Es increíble lo que puede llegar a quemar el hielo, tengo una quemadura desde el principio del puente del pie hasta el final del talón y que me esta haciendo la vida imposible, ya que además y como es lógico no puedo plantar el pie, estoy andando de puntillas y estoy cargando otros músculos que ahora me molestan tanto casi como la quemadura.

No sé si será por la altitud, la presión, la humedad, la temperatura del congelador, pero el caso que una cosa que hago casi a diario, como es el ponerme hielo me ha JODIDO casi cinco días de vacaciones, para que luego digan que el deporte es bueno...

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