DE VUELTA A LOS ENTRENOS Y CON LOS OBJETIVOS MAS CLAROS QUE NUNCA

sábado, 10 de junio de 2017

03-06-17 SUBIENDO AL MONTE "CALVARIO" (OCEJÓN)

Soy mal "SUBIDOR" y peor "BAJADOR" entonces..., qué coño hago yo aquí hoy ???.

El cruel destino me jugó una mala pasada y me dio una pequeña lección, en mi ansía de acumular puntos de la "Liga Villana" y así poder mantener mi segunda posición. Me di cuenta que no todo vale y que por diversas circunstancias, sufriendo como un cabrón, solo obtuve al final "6" míseros puntos, por lo que todo el sufrimiento padecido y todo el esfuerzo no valieron la pena..., el ratio fue excesivamente bajo.


Mientras me dirigía conduciendo a Robleluengo, lugar donde estaba situada la salida y la meta de esta carrera (MEDIA MARATÓN DE MONTAÑA DEL OCEJÓN), veía elegante, imponente y desafiante, a través de parabrisas, "El pico Ocejón". No me podía creer que un rato estaría allí arriba...

Reagrupación Villana y foto de los valientes.


Un tardío calentamiento de última hora, nos hizo colocarnos en una pésima posición de salida a algunos de nosotros, la cosa comenzaba mal..., pero terminaría aún peor...

Dimos una pequeña vuelta alrededor del pueblo, de unos 900 metros, donde intenté ganar alguna posición, ya que el trazado hacia Majaelrayo lo haríamos por una senda.

Poco antes de Majaelrayo, Km 3, le cogí rueda a Gregorio Cortijo, me pareció una buena referencia para hacer junto a él la carrera (que equivocado estaba por aquél entonces...) Hasta el avituallamiento de Km 6 fuimos más o menos en paralelo y hasta en alguna ocasión charlando, estaba fresco y pensaba que esta carrera iba a ser coser y cantar, como en otras ocasiones (que equivocado estaba también...).


A partir de aquí la cosa cambiaba y la pendiente se hacía un poco un más dura, por esta zona y casi hasta Peña Bernardo, estaría haciendo la goma con el seguntino de Santiago Nacar. "Donde fueres haz que lo que vieres...", siempre me han dicho eso, pues como todo el mundo combinaba correr y andar, pues yo hacia lo mismo, con una temperatura rondando los 30 grados, hacia bastante calor.

El paisaje era chulo y yo miraba con mucho respeto al señor "Don Ocejón".



A partir de aquí, fui presa fácil para todos los participantes de esta carrera, que poco a poco fueron "Rebanando" mi testa a su paso. Sobre el Km 7 lo haría José Valencia...


...después por el Km 8 lo haría Jesús Romo, sobre el Km 9 Sonia Álamo fue la que Rebanó en aquella ocasión y por aquella zona también Nacar me Rebanaría, ya de forma definitiva.

Sobre el Km 10.300 llego bastante cansado al avituallamiento de Peña Bernardo, donde me hidrato en condiciones. Entonces giramos a la derecha y la cosa se pone aún más dura y difícil, la subida por el Collado de Valverde me deja roto, es mucho más duro de lo que esperaba, menudo cuestón interminable, recuerdo como la gente subía medio encorvada hacia delante. Solo puedo ver como la gente me adelanta y los que ya lo han hecho, se alejan más y más...

Estoy completamente despistado, no se si estoy en el Cóncavo, en el Collado del Ocejoncillo o donde cojones estoy.



Lo que si sé, es que todavía queda lo mas duro, comenzamos a subir por un canchal de piedras entre gayubas de esas...


...por esta zona...


...ya comienzan a bajar los primeros corredores a una velocidad y con una seguridad admirable para mí.

Yo a lo mío, poco a poco y para para arriba que ya queda menos, cuando me cruzaba con algún miembro de mi equipo me paraba para realizarle unas fotos.


Nunca habría imaginado que la cumbre del Ocejón sería así de rocosa y pedregosa, y después de  mucho esfuerzo, mucho penar y algo de miedo, logro coronar a este Gigante.





El avituallamiento justo en el punto geodésico, es una maravilla. La casualidad quiso que el la foto apareciera un corredor con la camiseta de la Madrid-Segovia de hace dos años, curioso destino, pero aún más caprichoso fue, cuando comenzando la bajada me cruzara con la chica que hace también dos años en la Madrid-Segovia, nos indicara el camino correcto cuando Julian Verdugo y yo nos equivocamos de trazado.

Pero lo peor aún no había pasado, como ya dije antes, soy mal subidor, pero todavía soy peor bajador, y con más miedo que vergüenza comienza mi bajada y a los poco metros me cruzo con Javi y con Edu, hoy me rebana hasta el tato (pensé para mi adentros)

Todavía descendiendo por la zona rocosa y ante mi asombro me adelanta Javi...


...intento bajar con él pero es imposible, el baja sin miedo y a eso no hay quien lo gane. Tuve incluso un momento de pánico al encontrarme en un  hueco de carrera y no tener referencias visuales de ningún otro corredor, menos mal que había gente de la organización para indicarme, sino lo mismo termino la carrera en Cuenca o en Teruel.

La bajada es durísima, no se dejarme caer y al intentar irme frenando continuamente, mis piernas sufren muchísimo, voy sobrecargado, bajando a un ritmo increíblemente lento, entre 7:00 y 8:00 min/km, esto es un despropósito. Peña Bernardo esta como a 2 kilómetros de la cima, pero a mi se me hizo una eternidad. Una vez allí sobre el Km 15, bebo, me refresco y sigo con mi "vía crucis" y periplo particular.

A partir de aquí la bajada no tiene tanta pendiente y no es nada técnica, pero mis piernas y mi cabeza no me dejan correr más rápido de 6:30-6:00.


Fotos del en la bifurcación hacia Majaelrayo, pude sonreír por un momento al fotógrafo.



Intento disfrutar de la carrera pero no puedo, el dolor de piernas y varios tropezones que he pegado sólo me permiten estar pendiente al 100% del suelo.

Tengo la certeza que alguien más de mi club me dará caza y más bajando como una tortuga de geriátrico. Estaba en lo cierto, sobre el Km 17 Edu me da caza, pero su nobleza le hace no rebanarme, si no que viaja conmigo, y aunque yo me rezago, el me espera. Charlamos continuamente (El día 16 de setiembre nos esperan otra vez y de nuevo, 102 Kms juntos entre Madrid y Segovia) y esto pudo ser el motivo, que poco antes de nuestro paso de nuevo por Majaelrayo, tropezara y se cayera al suelo. Después de la caída, el resto del trayecto hasta Majaelrayo lo haríamos andando por seguridad. Hace un rato he oído voces detrás nuestras, David (Coco) nos dará caza si seguimos andando, pero no importa, no voy a dejar colgado a Edu.

Según atravesamos Majaelrayo pasa lo que tiene que pasar, Coco nos adelanta como un verdadero rayo, tras saludarnos y preguntarnos por nuestro estado.

Faltan dos kilómetros para la meta y tengo la moral por los suelos, no tenía pensado ganar esta carrera, pero tampoco tenía pensado quedar entre los últimos participantes, ya me da un poco todo igual y prácticamente desde aquí hasta la meta, el camino lo haríamos andando, poco menos de dos kilómetros y Coco fue capaz de sacarnos seis 6 minutos en ese tramo.

Poco antes de llegar a Robleluengo, mi humor estaba por el suelo y no comprendí como la organización nos obligo a cruzar un arroyo por el agua, en lugar de por el puente, para simplemente realizarnos una foto en esta situación, no tiene ningún sentido llegar a la meta a estas alturas de carrera con las zapatillas mojadas...

En esta ocasión yo era el Villano más débil e intente que Edu entrara a meta antes que yo, se lo merecía, pero no me dejó, me espero continuamente para realizar la entrada en meta juntos, aunque yo le pedí que entrara el antes que yo, tíos nobles con él quedan pocos hoy en día.




Pero lo verdadero peor de todo estaba por llegar aún, tenía el tiempo justo para llegar a casa ducharme e irme a currar toda la noche, en fin la vida es dura y yo no tengo remedio.


Una pena no haber podido quedarme a recoger mi obsequio, la cena, ver el grupo de música y participar de la fiesta de fin de carrera.

Una carera muy bien organizada, en un entorno único y con  un pueblo volcado con la carrera

Enlace con la clasificación general:
http://evenchip.es/images/1ClasgOcej.pdf

Crónica Villana:
https://atletas-de-villanueva-de-la-torre.blogspot.com.es/2017/06/temporada-2016-2017-capitulo-xc-media.html

Fotos Villanas:
https://photos.google.com/share/AF1QipPyNdf4KKxOznkq-vKPawigL4qWt6MwJjp_crlKa6Qjk17la9vrsq95eE_x1Oob6Q?key=YjhiaTAyMkRxUzRabkxSYTJxOHNPRVd3T2ZFTGVR

Enlace con las fotos de la organización:
http://www.mediocejon.org/galeria.php?edicion=xvii

REFLEXIÓN FINAL Y ANÁLISIS

A mi gusta mucho correr, pero el trazado, la pendiente y la orografía de esta carrera no me lo han permitido, viéndome obligado a caminar mucho más de lo que me imaginaba y me hubiera gustado.

Sabía que la montaña no es lo mío, pero esta carrera me lo ha confirmado. Gente de  mismo nivel o parecido en asfalto, ha terminado esta carrera entre 30 y 50 minutos antes que yo, siendo este mi peor resultado en una carrera, cruzado el arco de meta cuando el 80% de los participantes ya lo habían hecho antes que yo.

Lo peor de todo fue la recuperación, ni la Madrid-Segovia, ni ningún rápido Maratón de asfalto, me han dejado tan doloridas y cargadas las piernas como esta puñetera carrera, ha pasado ya una semana y aún sigo con molestias.

Pero esta lección que me ha dado la montaña y mi mala experiencia en la misma, no me quitan mis intenciones, ni ilusión de realizar en 2019 "La subida al pico Veleta".

Si volveré a correr el Ocejón???, "hoy por hoy digo que NO", una carrera y un trazado que se me dan muy mal, pasando miedo, además de dejarme demasiado resentido, no son plato de buen gusto.

2 comentarios:

  1. En este tipo de carreras no tiene que importar el tiempo ni en el porcentaje que has entrado en meta. Estas carreras y más el Ocejón lo que importa es disfrutarlas (sufriendo eso sí sino no valdría la pena). A la montaña se le coge el gusanillo corriendola, seguro que si vuelves será diferente.Yo soy un tipo grande y pesado que lo pasa mal en los desniveles pero me he acostumbrado al habitat. Recupera y Cuidate.

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    1. Una vez más sabias palabras las tuyas, reconozco que me tocó pagar la novatada, pero como tu bien dices, tengo que acostumbrarme a este tipo de carreras, aquí la experiencia es un grado. Una vez recuperado de mis dolores no descarto una futura participación, eso sí, yendo un poco mejor preparado. Un saludo Blogger

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